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Muchos padres varones consideran que en sus empresas «se considera más natural que una madre solicite una medida de conciliación que el que lo haga un padre».

EMPRESARESPONSABLE.ES   Según el Observatorio Social de «la Caixa», muchos padres trabajadores son potenciales usuarios de las medidas de conciliación de la vida laboral y familiar existentes en sus organizaciones, pero no las solicitan. Una de las barreras con que se encuentran es la falta de sensibilidad de las empresas en las que trabajan.

Los hombres con hijos pequeños usan las medidas de conciliación de la vida laboral y familiar en menor medida que las mujeres. Existe un notable desequilibrio entre las madres y los padres en este ámbito.

Por ejemplo, según los datos del cuarto trimestre de 2018 de la Encuesta de Población Activa, solo el 4,9% del total de los padres varones asalariados (con hijos de cero a cuatro años) trabajaban a tiempo parcial, mientras que en el caso de las madres ese porcentaje era del 29,2%. Asimismo, solo el 12,7% de estos padres indicaba que la razón de trabajar a tiempo parcial era «el cuidado de niños o de adultos enfermos, incapacitados o mayores», mientras que en las madres este porcentaje era del 47,6%.

Este menor uso de las medidas de conciliación por parte de los hombres es lo que también señalan los resultados de una encuesta, en la que se basa esta investigación, realizada en 2016 entre 1.785 parejas con hijos pequeños de la Comunidad de Madrid (Belope Nguema et al., 2018). En los dos gráficos siguientes se muestran algunos resultados para el subgrupo de padres y madres que tenían empleo asalariado en el momento de tener o adoptar a su hijo/hija.

Así, tras el nacimiento o adopción las madres utilizaron un promedio de 162,7 días de baja para cuidar del bebé, mientras que los padres utilizaron 16,8 días. Asimismo, el 37,7% de las madres solicitaron una reducción de jornada o trabajar a tiempo parcial al reincorporarse a sus trabajos, mientras que tan solo un 4% de los padres la solicitaron. Las diferencias en materia de solicitudes de flexibilidad horaria y de cambios de turno también fueron importantes.

Tras el nacimiento o adopción, las madres utilizaron un promedio de 162,7 días de baja para cuidar del bebé, mientras que los padres utilizaron 16,8 días. Asimismo, el 37,7% de las madres solicitaron una reducción de jornada o trabajar a tiempo parcial al reincorporarse a sus trabajos, mientras que tan solo un 4% de los padres la solicitaron. Las diferencias en materia de solicitudes de flexibilidad horaria y de cambios de turno también fueron importantes.

Muchos padres varones asalariados desearían equilibrar el tiempo y la energía que dedican al trabajo y a la familia. En teoría, estos trabajadores tienen acceso a una serie de medidas de conciliación, que están disponibles en las organizaciones en las que trabajan. Sin embargo, se enfrentan a una serie de barreras, muchas comunes a las que experimentan las madres y algunas otras más diferenciadas. Estas barreras les inhiben del uso de las medidas de conciliación, creando una brecha entre el derecho teórico a utilizarlas y la capacidad real para hacerlo (Hobson et al., 2011).

En la práctica, muchos padres se ven con un reducido/escaso margen de maniobra para optar de manera efectiva al uso de dichas medidas, por lo que tienen la sensación de que su capacidad para elegir libremente es limitada. Esta capacidad de elegir libremente es lo que se conoce como «capacidad de agencia»; es decir, la capacidad de hacer lo que uno querría hacer (Sen 1989). Los factores que favorecen que un padre trabajador se sienta con capacidad para utilizar las medidas de conciliación son de tres tipos: individuales, políticos y sociales, así como los relacionados con el entorno de trabajo.

Muchos padres varones consideran que en las entidades en las que trabajan la necesidad de conciliar se asocia, sobre todo, con la plantilla femenina y no tanto con la masculina. Es como si la necesidad de conciliar la vida laboral y familiar «no fuera para ellos» (Burnett et al., 2013).

Más de la mitad de los padres y las madres recogidos en nuestra investigación opinaban que en sus empresas «se considera más natural que una madre solicite una medida de conciliación que el que lo haga un padre».